El Libro Vivo
Experiencias reales, contadas por personas que decidieron compartir lo que vivieron.
Aquí conviven dos tipos de textos. Los que llegan de personas que comparten su experiencia y los que llevan la marca Relato editorial: escritos por el equipo de Pensémoslo a partir de situaciones y experiencias comunes, para que el Libro Vivo no empiece vacío. Nunca presentamos un relato editorial como el testimonio de una persona usuaria.
51 experiencias
Volvimos y no es la misma relación
Cuatro años separados, otras parejas por medio, y un mensaje en enero.
La perra del segundo
No me apunté a nada. Simplemente coincidí con la misma señora a las siete y media.
El más viejo de la clase de las siete de la tarde
Me matriculé en un grado por las tardes con treinta y ocho años.
Vivo solo desde hace once años
Cincuenta y tres años, un piso pequeño y ninguna intención de compartirlo.
La lista del móvil
No voy a entrar en detalles médicos. Sí en lo que hice el mes siguiente.
Sesenta mil euros ahorrados y no compramos nada
Llevamos año y medio con el dinero parado en la cuenta.
Sentí alivio y tardé un año en decirlo en voz alta
Estuvo dos años muy enfermo. Cuando murió, lo primero que sentí no fue pena.
Cuatro tarjetas y un cajón que no abría
Empezó con una tarjeta para una lavadora. Acabó siendo dieciocho mil euros y tres años sin contárselo a nadie.
Dije que no y llevo un año explicándolo
Me ofrecieron llevar el equipo. Dije que no y nadie se lo ha creído del todo.
Dos mil euros y una calle que ahora evito
Se los presté en marzo. Dijo que en verano.
Semana dieciséis
Ya lo habíamos contado. Esa fue la parte que no supimos manejar.
Él dijo que no está seguro y yo cumplo treinta y ocho en marzo
No es una discusión. Es una cuenta atrás con la que dormimos todas las noches.
Me deben once mil euros y sigo mandando el presupuesto
Soy autónoma. Facturo bien y algunos meses no cobro nada.
Nueve años fuera y un billete que no compro
Cada verano vuelvo tres semanas y cada verano vuelvo con la misma pregunta.
Dije que iría el fin de semana
Mi tío estaba en el hospital y yo tenía una semana complicada.
Mis padres se separaron y yo tengo cuarenta años
La gente pone una cara rarísima cuando lo cuentas a mi edad.
Él quiere abrir en Valencia y yo quiero llegar a casa a las siete
Montamos el negocio hace seis años entre los dos y ya no queremos lo mismo.
Nunca me pregunta cómo estoy
Cuelgo el teléfono después de una hora y me doy cuenta de que no he dicho nada mío.
Antes entraba en casa hablando
Ahora entra, dice hola y cierra la puerta de su cuarto.
Aguanté hasta que cerró el maletero
La ayudé a hacer las maletas y estuve entera todo el día.
Murió en agosto y en septiembre todo el mundo siguió
Tenía cuarenta y cuatro años y salimos a cenar el viernes anterior.
Un piso viejo y un reloj
No era una fortuna. Eran un piso en un barrio normal y las cosas de dentro.
Mis gráficos, su presentación
Yo hago los informes. Él los presenta el jueves.
Tengo una enfermedad que no se me nota
La gente entiende una escayola. Esto no.
Dije que dominaba una herramienta que había abierto dos veces
Aguanté tres meses.
Volvemos a hablar y sigue sin gustarme cómo me habla
Ocho años sin hablarnos. Ahora comemos juntas cada dos domingos.
Veintiún años en la empresa y una reunión de once minutos
Me llamaron un martes a las diez. A la una y media ya estaba en la calle con una caja.
Lo llevo yo sola desde que tenía siete meses
Un niño de tres años, un trabajo de treinta horas y una excedencia que no me puedo permitir.
Veinticinco años y el último audio es de octubre
No hubo pelea. Hubo un audio sin contestar, y luego otro.
Cada enero decimos que este es el año
Llevamos dos años mirando pisos en una ciudad a la que no nos mudamos.
La hoja de cálculo compartida
Llevamos cinco años juntos y una hoja de cálculo con dos columnas.
Me apunté a pádel y sigo sin tener con quién cenar un martes
Todo el mundo te dice que te apuntes a algo. Me apunté a tres cosas.
Le dije aquello delante de todo el equipo
Tenía treinta y un años, gente a mi cargo por primera vez y un miedo enorme a no parecer serio.
Llegué a Madrid con un título que aquí no valía
Traía nueve años de experiencia como enfermera y un papel que tardó veintidós meses en servir para algo.
Se lo conté a mi padre a los cuarenta y uno, en el coche
Llevaba media vida gestionando una versión mía para las comidas de los domingos.
La otra oferta
Hace once años dije que no a una empresa que hoy conoce todo el mundo.
Doce personas y un menú de sesenta euros
Nos casamos como quisimos. Todavía hay gente que no ha vuelto a llamarnos.
Su madre sabía lo de mis análisis
Yo solo se lo había contado a él.
Una prueba de ADN de regalo de Reyes
Mi hermana me escribió un martes por la tarde, desde una aplicación, con una foto de perfil en la que sale con un perro.
A los treinta y cinco volví a compartir piso
La renovación subía doscientos ochenta euros. Ahí se acabó vivir sola.
Doce años de hojas de cálculo y ahora huelo a serrín
Gano bastante menos. Es la primera vez en mucho tiempo que llego al viernes con ganas del lunes.
El pueblo, la fibra y los inviernos
Cambiamos un alquiler de novecientos euros por una casa con humedades y una calle sin nadie.
Nos gritamos en un aparcamiento del Carrefour
La versión elegante sería decir que nos fuimos apagando. No fue elegante.
Me dio un ataque de ansiedad en el aparcamiento de la oficina
Pensé que era el corazón. Fueron cuarenta minutos dentro del coche.
Nos preguntan en cada boda
Lo decidimos hace seis años, sin trauma. Lo difícil no fue decidirlo.
Somos tres hermanos y las llaves las tengo yo
Nadie decidió que fuera yo. Simplemente vivo a doce minutos.
Dejé la carrera en tercero y no se lo dije a mis padres hasta enero
Iba a la biblioteca cada mañana durante casi cuatro meses.
Bajé la persiana un jueves
Tuve una tienda cuatro años. Pensaba que cerrarla me quitaría un peso de encima.
Veinticuatro años, tres contratos y ninguna idea
Terminé la carrera hace dos años y sigo sin saber a qué me dedico.
Dos opciones y ninguna buena
Operar ahora, con sus riesgos, o esperar y revisar cada seis meses.
La primera clase de cerámica fue un desastre
Me jubilé en marzo y en abril ya estaba apuntada a todo lo que salía en el tablón del centro cívico.
