Me dio un ataque de ansiedad en el aparcamiento de la oficina
Relato editorial creado por el equipo de Pensémoslo a partir de situaciones y experiencias comunes. No es el testimonio de una persona usuaria registrada.
Pensé que era el corazón. Estaba en el aparcamiento de la oficina, a las ocho y diez de la mañana, y no podía respirar bien ni soltar el volante.
Estuve cuarenta minutos dentro del coche. Después subí y trabajé.
Volvió a pasar dos veces ese mes. La tercera fui al médico y me dieron una baja que yo no quería porque me parecía una exageración, y estuve nueve semanas sin trabajar.
Nadie de la empresa me preguntó gran cosa. Un compañero me escribió y le contesté que había sido una cosa de estómago.
Empecé terapia en marzo, y no fue una revelación inmediata: las primeras cuatro sesiones salía pensando que aquello no servía para nada. Sigo yendo cada quince días. También tomé medicación seis meses y me costó mucho más aceptar eso que ir a terapia, no sé muy bien por qué.
Ahora sé cómo empieza. Me pasa en la garganta primero. He aprendido a parar y ya casi nunca llega arriba.
En el trabajo sigue sin saberlo nadie.
Esta experiencia no es un consejo ni una recomendación. Es lo que una persona vivió. Nunca te diremos qué hacer: la decisión es tuya.
Una experiencia es solo una perspectiva.
Conocer otras puede ayudarte a mirar lo que estás viviendo desde distintos ángulos.
Ver otras perspectivas →¿Quieres estudiarlo con alguien?
Habla con un Amigo de Pensémoslo para explorar juntos distintas perspectivas, sin decirte qué hacer.
Hablar con un Amigo →