Lo llevo yo sola desde que tenía siete meses
Relato editorial creado por el equipo de Pensémoslo a partir de situaciones y experiencias comunes. No es el testimonio de una persona usuaria registrada.
Su padre se fue cuando el niño tenía siete meses. Paga lo que dice el convenio regulador, ni un euro más, y lo ve dos fines de semana al mes cuando le cuadra.
Trabajo treinta horas en una gestoría. Salgo a las tres, cojo al niño a las cuatro y a partir de ahí no hay nada mío hasta las diez.
Los lunes de guardería cerrada son un problema logístico que resuelvo con mi madre, que tiene setenta años y una rodilla mala.
Lo que nadie te cuenta de esto: que la parte dura no es el cansancio, es no tener a nadie con quien comentar por la noche si has hecho bien en castigarle sin dibujos.
Tiene tres años y es divertidísimo. Me imita cuando hablo por teléfono.
El mes pasado me subieron el recibo de la guardería y estuve llorando en el baño mientras él veía la tele en el salón. Luego salí, hicimos la cena y todo normal.
Esta experiencia no es un consejo ni una recomendación. Es lo que una persona vivió. Nunca te diremos qué hacer: la decisión es tuya.
Una experiencia es solo una perspectiva.
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