Se lo conté a mi padre a los cuarenta y uno, en el coche
Relato editorial creado por el equipo de Pensémoslo a partir de situaciones y experiencias comunes. No es el testimonio de una persona usuaria registrada.
Se lo conté a mi padre en el coche, volviendo de una revisión suya, porque en el coche no hay que mirarse.
Tenía cuarenta y un años. Llevaba doce con mi pareja y en casa era mi compañero de piso.
Mi padre estuvo callado casi un kilómetro. Luego dijo: yo qué sé, hijo, esto para mí es muy raro. Y después preguntó si a él le gustaba el fútbol.
Con mi madre fue distinto. Ella dijo que ya lo sabía, cosa que me molestó bastante, porque si lo sabía podía haber dicho algo en veinte años.
En Navidad vino conmigo. Mis tíos estuvieron correctos y hubo un par de silencios en la mesa.
No me siento liberado ni valiente. Me siento cansado de haber gastado tanto tiempo en eso. Ahora discutimos por quién saca la basura, como todo el mundo, y eso es lo que más me gusta.
Esta experiencia no es un consejo ni una recomendación. Es lo que una persona vivió. Nunca te diremos qué hacer: la decisión es tuya.
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