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Sentí alivio y tardé un año en decirlo en voz alta

Relato editorial· 1 min

Relato editorial creado por el equipo de Pensémoslo a partir de situaciones y experiencias comunes. No es el testimonio de una persona usuaria registrada.

Estuvo dos años muy enfermo. Los últimos siete meses en casa, con una cama articulada en el salón y un turno de noche que hacíamos mi madre y yo.

Cuando murió, un martes de madrugada, lo primero que sentí fue alivio.

Después vino la pena, claro. Pero llegó la segunda, y ese orden es el que me ha costado.

En el tanatorio me abrazaba gente y me decía que había sido muy buena hija, y yo pensaba en que esa noche iba a dormir ocho horas seguidas.

Tardé casi un año en decírselo a alguien. Se lo dije a mi prima, en un coche, sin mirarla. Ella me contó que le pasó lo mismo con su madre.

No sé por qué esto no se cuenta más.

Esta experiencia no es un consejo ni una recomendación. Es lo que una persona vivió. Nunca te diremos qué hacer: la decisión es tuya.

Una experiencia es solo una perspectiva.

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