Murió en agosto y en septiembre todo el mundo siguió
Relato editorial creado por el equipo de Pensémoslo a partir de situaciones y experiencias comunes. No es el testimonio de una persona usuaria registrada.
Fue un domingo de agosto. Un aneurisma. Habíamos cenado fuera el viernes y discutido el sábado por una tontería del coche.
Los primeros días fueron pura gestión. Papeles, la funeraria, gente en casa, mi suegra deshecha y yo haciendo café.
En septiembre se acabó la gente. Volvieron todos a su vida, que es lo normal, y la casa se quedó con un silencio que no puedo describir bien.
Estuve cinco meses durmiendo en el sofá.
Han pasado dos años y medio. He vuelto a trabajar, salgo, incluso he tenido una cita que fue un desastre y de la que me reí después, y eso me pareció una traición durante una semana entera.
Sigue habiendo días malos sin aviso: una canción en el supermercado y ya está.
No he vaciado su lado del armario. No es que no pueda; es que no tengo ninguna prisa y me molesta que la gente lo interprete.
Esta experiencia no es un consejo ni una recomendación. Es lo que una persona vivió. Nunca te diremos qué hacer: la decisión es tuya.
Una experiencia es solo una perspectiva.
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