Veinticuatro años, tres contratos y ninguna idea
Relato editorial creado por el equipo de Pensémoslo a partir de situaciones y experiencias comunes. No es el testimonio de una persona usuaria registrada.
Terminé la carrera hace dos años. Desde entonces: cuatro meses de prácticas mal pagadas, siete de camarero, y ahora un contrato de seis meses en atención al cliente que no sé si renovarán en septiembre.
Vivo en casa de mis padres. Mi madre no me dice nada y eso a veces es peor que si me lo dijera.
Lo que más me cansa no es el dinero. Es que todo el mundo espera que yo tenga un plan. En las comidas familiares hay una pregunta que siempre llega en el segundo plato.
Hay gente de mi promoción que ya está en cosas serias. Lo veo en Instagram y luego cierro la aplicación con esa sensación tonta.
He empezado a hacer un curso online por las noches. No sé si me gusta o si simplemente necesitaba poder contestar algo.
Esta experiencia no es un consejo ni una recomendación. Es lo que una persona vivió. Nunca te diremos qué hacer: la decisión es tuya.
Una experiencia es solo una perspectiva.
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