Dejé la carrera en tercero y no se lo dije a mis padres hasta enero
Relato editorial creado por el equipo de Pensémoslo a partir de situaciones y experiencias comunes. No es el testimonio de una persona usuaria registrada.
Dejé la carrera en tercero. No fue una decisión, fue un abandono: dejé de ir a clase en octubre y no me atreví a decirlo.
Durante casi cuatro meses salí de casa a las ocho y me fui a la biblioteca, o a un banco del parque cuando hacía bueno. Mis padres pagaban una matrícula de la que yo ya no iba a aprobar nada.
Se lo conté en enero, después de las notas, porque no había manera de seguir mintiendo con un boletín.
Mi padre no habló conmigo una semana. Mi madre lloró y luego se puso muy práctica, que es como ella quiere.
Ahora estoy haciendo un grado superior de otra cosa y me gusta bastante. Eso no arregla los cuatro meses del parque, que es en lo que pienso cuando alguien cuenta su vida universitaria como si fuera la mejor época.
Esta experiencia no es un consejo ni una recomendación. Es lo que una persona vivió. Nunca te diremos qué hacer: la decisión es tuya.
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