La perra del segundo
Relato editorial creado por el equipo de Pensémoslo a partir de situaciones y experiencias comunes. No es el testimonio de una persona usuaria registrada.
Después de separarme me quedé sin la mitad de los amigos, que en realidad eran suyos.
No me apunté a nada. Lo intenté una vez, con un taller de fotografía, y lo dejé a la tercera clase.
Lo que pasó fue una perra. Una podenca vieja que tiene la señora del segundo, y con la que coincido en el portal a las siete y media de la mañana desde hace dos años.
Primero fueron los buenos días. Luego el tiempo. Luego un día me contó lo de su marido y otro día yo le conté lo mío.
Ahora los domingos bajamos juntos al mercado. Tiene setenta y ocho años y una manera de opinar sobre mi vida que no le consiento a nadie más.
No es exactamente una amiga, o no como las que yo tenía a los treinta. Pero es la persona que sabe si he dormido mal.
Esta experiencia no es un consejo ni una recomendación. Es lo que una persona vivió. Nunca te diremos qué hacer: la decisión es tuya.
Una experiencia es solo una perspectiva.
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